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Alma Carbajal – Writer

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Narrativa

POSDATA A MI CUERPO

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Esta misiva no es con ánimo de lucro, es para devolverme algunos minutos, para cerrar –  y otras veces abrir –  la puerta. Con intención inconsciente y consiente te dejé hace tantos kilos – hace tantos años –  por debajo de la media. No te quiero, no te deseo, aún no logro abrazarte completamente, pero no puedo hacer otra cosa, que seguir alimentándote. Todos los días despierto para palparte tras el hastío de cada amanecer; voy recorriendo la sabana pálida de mi piel, para saber si no te has salido de lugar, si no hay nuevas cordilleras que muevan a mi espíritu a no desayunar esa mañana.

Sigo mirándote en el espejo, te reconozco –  a veces te acepto, a veces solo quiero desviar la mirada – pero ya no te miro, no por mucho tiempo; todavía sigue latiendo la agonía entre mis costillas; quiero quererte, quiero ajustarme y ajustarte a la medida de mi realidad; sigo sin poder comprender que tanto daño te hago negándote los placeres del gusto (somos dos almas divididas en medio de una batalla, haces todo lo que sea por sobrevivir –  y lo razono –  y yo hago lo que sea por quedarme en la línea divisoria y no estar de nuevo en el bando enemigo, por muy tentador que sea inmortalizarme de una forma que pocos llegarán a entender).

En el largo camino a la aceptación, dejé piezas que los años se encargarán de darle otro poder: la reflexión. A ti, mi cuerpo, con brazos de ramaje extraño, piernas de dimensiones inaceptables, y blancura espesa y liquida, te quiero a la mitad, te extraño a la mitad y te acepto a la mitad; demasiado pronto diría yo para darle un vuelco positivo a mis percepciones.

¿Quién puede vivir con la luz cegadora de una sonrisa las 24 horas o en la penumbra de las asechanzas invisibles por tanto tiempo?

Posdata: Mi cuerpo no ha muerto, ha muerto el sentimiento que lo tenía hambriento, sin embargo su fantasma aún continua paseándose entre mis huesos.

 

 

 

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Esta obra de ALMA A. C. CARBAJAL GUZMÁN está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Verde,Verde, Navidad

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

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La Navidad no es de los capitalistas,  o de los que revientan en alcohol y sonrisas tardías en el Monte de Piedad. Es de los desvalidos de sentimiento, de quienes retocan en lágrimas recuerdos rotos. Las esperanzas van hilándose con crueldad,  traumáticamente, en el reflejo tardío de una esfera de cristal, reproduciéndose en un #dejavu, que llega en una fecha inexacta, donde nadie sale invicto y con una corona de soles en la sienes. Somos todos y somos aquellos,  que buscan una sola razón para no oscilar la marcha fúnebre del péndulo entre suelo y el cuello.

 

Diciembre es el mes de las penas resucitadas,  anhelos incrustados en vidrieras que solo indigestan al alma y al espíritu. El significado se ha volcado en la gula incesante de los sentidos, el corazón no busca consuelo o reflexión, sino que late aceleradamente al ritmo de los clicks, los pitidos de la compra al pasar  el código, un código de compra y venta,  que incita, remueve las manías para exorbitar los ojos, el hambre insaciable del materialismo que no busca saciarse hasta que de la última campanada.

 

Este mes es de los olvidados, de la inquebrantable ausencia, de las continuas incertidumbres  que crecen en los lares de nuestra conciencia; de los suicidas que se arrepienten –   tiritando en el intento fallido por quitarse la angustia de la nuca – y de los que logran satisfacerla, exhalando la última de las plegarias, como escape desesperado en este hórrido mundo.

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#She…

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

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Ella extrañaba las charlas de café, la crítica excesiva y violenta de una buena o mala película, los abrazos espontáneos, los besos enfrascados en mil horas. Poco a poco las lágrimas fueron deslavando todo lo que al inicio fue algarabía y sorpresa. Las horas le fueron pesando en el cuerpo y ya no quiso ver a través de los reflejos del amor su nombre escrito con aliento y aire.

 

Rebusco entre todas las paginas húmedas de cada pesadilla y cuando quería restaurar el amanecer en la sonrisa de él, la mirada acusante, la molestia de una queja de tinta indeleble,  ofusco de una forma asfixiante todos los ademanes tiernos aún no nacidos, su mirada enamorada se tornó sombría, ella era toda confusión, la claridad del porqué, jamás salió a la luz se volvió al frágil ayuno de una tumba.

Ella tenía miedo dormir, porque sabía que por más que durmiera, nunca despertaría de la agonía soporífera que le escurría en las mejillas cada noche al acostarse. ¿Nada cambiaría?

 

Al final, le escribió en el chat:

  • Me duele pensar en ti cuando pienso románticamente. Ya no quiero ponerte en un lugar donde no quieres estar (mi corazón) Ya no quiero pensar en ti cuando miro un vestido de novia, o veo a una pareja de la mano por la calle poniendo besos tiernos en la frente del otro. Porque estoy cansada de dormirme todos los días con un nudo de dudas en la garganta, con un nudo de cosas que tenía que haberte contado en una de nuestras charlas de café. Nunca entendiste que el tiempo no es como el dinero, alcanza para todo, en especial cuando alguien necesita ser escuchado. Ya no quiero que estés ahí (mi alma).

 

Ella en un efecto mecánico  pulsó el botón, envió el mensaje; luego,  el viento le decoloro el llanto y no dudo de abrazar su tristeza hasta hacerla entrar en sus entrañas,  para no volver a tener esa sensación que considero absurda;  amor. Puso el pie derecho en el vacío y el izquierdo al otro lado del velo.

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Lazarus

Por: Alma A. C.  Carbajal Guzmán.

 

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Los sortilegios son senderos de palabras, que pueden volver al pensamiento una pesadilla eterna, o bien transmutar la fantasía en realidad;  la mirada indemne de un amante, después del accidente del beso, es  algo parecido, más poderoso, dejando el alma en una especie de letargo, entre nudos interminables de caricias.  El pensamiento no puede sintonizar otra imagen. ¿Que quedará al final del purgatorio emocional? ¿Quién sera apresado y quién el carcelero de tan abstracto encanto?

 

 

Anne, era una mujer que rozaba los 16 años, se puede decir que rozaba porque no había mudado su piel de 15; se encontraba  semidesnuda recostada en la cama, tocándose con el dedo meñique  el clítoris,  entretanto,  recitaba levemente y despacito un nombre ininteligible, ese único susurro  despertó al demonio que residía en el umbral de su puerta.

 

– ¡Calla! Basta.  Deja de nombrarle. Acaso no sabes que transpiras azafrán y caléndula. Puedo olerte desde lo profundo de mi caverna y apestas a enamoramiento, no uno cualquiera, porque sigues hechizandote tu sola sin darte cuenta. Tus labios al nombrarlo van tejiendo cuerdas.

 

Después de la llamada de atención, el demonio observo sus pupilas, a modo de medico, mientras Anne seguía recitando el nombre una y otra vez de aquel hombre que recién había conocido hace dos semanas.

 

– Tu alma esta dormitando. ¡Perezosa! – grito –  Pudieras estar despierta de este lado de la puerta, pero en el otro estas embalsamada por un beso y lo peor envuelta en cadenas por un espíritu lunar inmundo,  por una mirada, insignificante mirada humana. Esto es el colmo de la idiotez.  Aprendiz de bruja, tantos años con ustedes, generaciones excelsas casi al principio de la sórdida guerra; eres una vergüenza, estos encantamientos deberías soltarlos  con facilidad tú al viento cual veneno.

 

La joven pronto pareció despertar de la somnífera alegoría sexual  en la que se encontraba.

 

– ¡Lazarus! ¿Quién te ha dado permiso de salir del circulo?

 

– Tú, o lo poco que quedaba en la superficie de tu mal juicio. Una especie de alarma, si necesitas asistencia. El fragmento más superficial de tu alma actúa como proyección astral.

 

Luego de esta súbita e innecesaria explicación puesto que Anne ya sabia el porque de estos menesteres, Lazarus   la abofeteo a garra ardiente.

 

– Por ¡Satanás ! ¿Que te sucede? ¿Porque me golpeas?

 

– Es un recordatorio de tu insensatez. Hasta la maldad necesita disciplina en  algunas ocasiones. Puedes explicarme como ha sucedido esta desavenencia. Soy la burla favorita en los círculos del infierno por tu causa. Tus generaciones no solo se revuelcan en la inmundicia, escupen en tu nombre,  a la última sangre de tu estirpe. Que decepción de discípula ha terminado por tocarme. Sin embargo es buena una reprimenda si es que hay sangre involucrada.

 

Anne sangraba profusamente del rostro por la bofetada, pronuncio tres palabras y su cara volvió a tener la palidez y firmeza de siempre; se levanto de la cama y tomó de la cómoda una bata para cubrirse, ya que  después de haber despertado de la ensoñación, el frió lengüeteaba  juguetón sobre sus pequeños y frágiles pezones.

 

La joven se sentó sobre la cama entrecruzando las piernas, con mirada ajena y dispuesta a escuchar su penitencia, miró a su interlocutor con ojos de oveja, suspiró y exhaló entre los labios el nombre de su enamorado.  Por los 40 cuernos de Lazarus sudaba la desesperación, ansiaba escuchar las razones por las cuales su aprendiz se había dejado hechizar tan vulgarmente.

 

– Lo conocí en un bar;  su mirada estrecho en su recorrido cada parte de mi cuerpo.Él se acerco hacia mi, entablamos una conversación simple – esas que llevan comentarios inútiles, risas, estupideces y  excesos de sarcasmo – luego nos encontramos en ese reflejo de miradas interminables, no podía dejar de mirarle, quería entrar en él.  Deje que cruzara con las manos  la frontera,  en la que mi blusa actuaba como cerco ante una piel exaltada. Busqué la desnudez  parcial de todas las partes implicadas. El reloj nos jugo una mala pasada y se abalanzo sobre nosotros,. la luna se encargo de iluminarme el camino de regreso a casa.  Él traspaso el umbral de la puerta corrediza del apartamento; con sus dos manos en forma de plegaria me tomó del rostro y aproximó sus labios a los míos. En un rezo desesperado, fuimos besando a la pasión por pasión, pero a mi me sucedió algo curioso, fui hilando esos recuerdos involuntariamente, pactando con las sensaciones para retenerlas en el alma, el mayor tiempo posible  – no quería hacerlo, sin embargo, no me resistí  – entonces sus ojos me atraparon y me rendí al  encanto, al calor y presencia de su cuerpo. Caí en una especie de adormecimiento, me recosté sobre la cama;   invadida bajo el yugo de su abrazo  el hechizo comenzó, recite su nombre tres veces cuando me desprendí de la blusa y el sujetador. Seis veces más, y  solo me quede con las bragas puestas. Nueve veces por nueve  y no pude evitar que la lujuria como una fiera, devorase e  invadiera mis sentidos. Y así empece un sortilegio interminable con su nombre palpitando entre mis dedos, mis labios y mi pecho.

 

Para mala fortuna de la chica, el haber relatado con tanto entusiasmo el acontecimiento, le puso de nuevo en un suave y enervante aturdimiento, por lo que comenzó a recitar  de nuevo el nombre imborrable de aquel hombre desconocido.

 

Lazarus la tomó en  sus brazos.  Con una de sus garras estiro su lengua y con el asta numero 36 se la corto. Anne fue liberada en un grito mudo, quedó en las lagunas quietas del silencio por un tiempo, hasta que su lengua fuera creciendo con el paso de los meses.

 

 

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LA VALENTÍA PARA REVOLUCIONAR AL MUNDO

Por: Alma Angelina A. C. Carbajal Guzmán.

Hemos escuchado tantas cosas,  y a tantas personas sobre el futuro de nuestro país: que esto y el otro. Yo que no sé nada de política, no me atrevo a exponer con profundidad u opinar directamente de algunos temas, porque humildemente no tengo el conocimiento completo  sobre ese tema. Lo único que puedo decir, es que todos y cada uno de nosotros como individuos,  tenemos la valentía  de revolucionar el mundo desde nuestro interior.

Gritos, pancartas, diálogos absurdos, televisión, candidatos que solo parlan y parlan y la respuesta de la gente de un movimiento y de otro, es solo el aullido de la provocación que como espejo rebota en el adversario. No es cuestión de protestar o de ser conformista, pero si hay una opción de seguir un camino justo, por nuestros propios medios, creo que ahí está el origen del cambio, decir lo que pensamos e iniciar algo dentro de nosotros mismos, en cada conciencia. Es un cliché la frase o el lema comienza en tu propia casa; pero en realidad  ¿Quién lo hace?  A todos se nos hace más cómodo, seguir a la mayoría. Hay quienes que nada mas de ver en demasía  a los del bando contrario, se agotan, lo que provoca en  el resto  rastros de dejadez, de poca importancia sobre nuestra nación, porque en esta batalla no hay ganadores, no hay lucha, no hay cifras claras. Ni siquiera hay un campo de guerra, tal vez ni siquiera se podría llamar de esa manera, todo esto  de las contienda justa, ensalzando gestas quedo en las leyendas medievales.

Por lo menos en esos relatos o en las encrucijadas de la batalla podías verle el rostro a tu contrario, aquí, no es más que estar peleando contra tu propia sombra, contra tus miedos, contra aquellos que así sin más, tendrán que hacer la parte fea, sucia, la parte que nadie viéndose en el lugar del otro querrá hacer.

La voluntad para tumblr_mx3g4w2ZfF1s3and8o1_500erigir y regir al pueblo, no viene de designios de Dios, porque la patria que se gobierna no es divina, es terrenal y está en la naturaleza del hombre exaltar a un terreno espiritual aquello que no pertenece. En este encuentro de opiniones y dimes y diretes no hay ganadores, solo hay gente de en medio, la que no está ni a la derecha ni a la izquierda de la trinchera, la que espera que las cosas se resuelvan sin este circo de discursos ridículos detrás del estrado, compaginado con las marchas, la sangre y la provocación acumulada y en crecimiento de parte de ambas partes contrarias.

La revolución viene con responsabilidad, con lucha interna y con un poder de decisión extremo, sin que fuera poco , aquel que está en disposición de entregarse completa y enteramente a este poder (la revolución), tendrá que sacrificar, su propia sangre en todo momento y en algunas ocasiones la de quienes ama. No puedes servirle a varios Dioses, o eres fiel a tus ideales o simplemente le dejas la espada a aquéllos que pueden hacer esa labor, por desgracia , la lucha frente a frente , el valor, la gallardía , se ha perdido , el combate  ya no es justo, ni el dialogo a puño limpio.

La libre expresión se hizo para decir porque las personas estamos descontentos,  pero… ¿cómo usar esa expresividad sin generar más discrepancias?  Decir lo indecible,  para que todos conozcamos esa verdad o esa mentira, como realmente es, aunque a veces se disfracen una de otra para confundir. Con todo el corazón les reitero que aquellos que quieran tomar el poder de revolucionar el mundo, tendrán que hacerlo con la idea de verle en todo momento la cara a la muerte y a la vida, porque al final sabrán que pelearon por todos y  por cada una de sus creencias, fuera la “libertad” y venga el renacimiento. Les dejo eso a los verdaderos valientes, a lo que crean un cambio desde sus principios y crean una revolución primeramente desde el corazón.

 

 

 

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I HATE THE SUMMER

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

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Los días calurosos de infierno se antojan indigestos de invierno. Eran las cuatro de la mañana, la pesadilla sacudió el sueño como si este fuera un terremoto premeditado sobre el cuerpo; desperté, bajé las escaleras sin zapatos, hacia un frió que recorría cual serpiente la piel descubierta de mis hombros.

Tomé la lampara y vertí su luz en el lomo de la oscuridad, esperando que la pesadilla que todavía  pernoctaba en la boca del estomago se disipara, para dar entrada a la tranquila “realidad”. Suspire, y decidí volver a la cama – no fue posible a pesar de mi adormecimiento introspectivo – fijé la vista en la ventana, sonreí, los pocos de nieve se precipitaban en el suelo parecidos a pétalos de rosas blancas, anunciaban la llegada de la gélida novia, que cubría con su velo las calles, autos y tal vez, al igual que yo también,  alguien estaba siendo cubierto por la sorpresiva y suave ventisca de cambio de estación.

Recordé sonatas de piano que mi padre tocaba para que conciliara el sueño; él era pianista, murió de cólera cuando yo solo tenia diez años, por ahora solo queda en mi memoria una partitura peculiar  de una canción escuchada una y otra vez, silbada sutilmente por el viento helado. El asesino de mi padre, el autor intelectual del crimen fue el verano, con su asfixiante atmósfera, vuelve a los sentidos una masa pegajosa, el  mal carácter sube en el termómetro del ánimo y todos esperamos que la noche caiga de sopetón, para que amedrente el hirviente vaho de la insufrible estación.

Por esa razón desprecio lo que denota una estúpida alegría veraniega, los juegos que los niños comparten divertidos al chapotear en el agua, refrescándose las risas con helado. De alguna manera el invierno se instauro en mi, acogió el dolor, congeló mis lagrimas para que ya no sufriera. Y así en la calidez de la chimenea, contradictoriamente paso el invierno en su regazo, para no sentir nada, para que de alguna manera irónica pueda sobrevivir a los ardores ridículos del amor; porque el ser humano es voluble y así más rápido que tarde, las cenizas llegan para poner sobre la  propia garganta un nudo, ahogándote desde dentro con la angustia del sentimiento perdido.

Ojalá y esta nevada dure un poco más, porque el llanto cálido de estos recuerdos, confunden mi meta de llegar a cristalizar estos sentimientos, que pretendo con toda alevosía hacerlos dormir en la mortaja helada del pensamiento.

 

 

 

 

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