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Alma Carbajal – Writer

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Alma Carbajal

DESCONEXIONES

ALMA A.C. CARBAJAL GUZMÁN

 

 

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INMORTAL

 

No muero, busco sombras, sin embargo no muero

el fantasma de un corazón palpita invisible,

una canción anónima

me habla de recuerdos y miradas.

 

Bebo emociones, más sigo con sed

me alimento de sonrisas, pero mis labios continúan famélicos,

respiro la rutina de los días,

sin saber que cada hora,

el hastío rasga sobre mi alma

esa arruga oscura y profunda

que ni el olvido alcanza a disipar.

 

Vuelvo con los ojos ahogados de otros ojos,

vuelvo a casa, con los pies llagados del camino desconocido,

vuelvo a mirarme en los actos del pasado,

inmortal

reflejo de un espíritu ciego,

que dejó el amor,

recuerdo constante de hazañas inconclusas

de guerras ascendidas, a planos desconocidos,

para los errantes del corazón.

 

 


 

 

 

AYER

 

 

Las carpas del ayer se levantaron sin rumbo,

buscaban aplausos de papel,

recordando precisas

funciones fallidas.

 

Tras el éxito del sentimiento

ningún salto se complicaba,

abrazos que fluían con gran maestría,

corazón,

sonrisas acróbatas y  ánimo de multitudes.

 

Ella quedó en la cuerda floja,

¿Había caído?

como saberlo, si cuando se levantó, ya no era más su cuerpo

su mente no era más su mente,

había mudado a una ciudad fría donde se respira desolación,

donde la bruma invisible del recuerdo, empaña los ojos una y otra vez.

 

 

En el desolado campo de su piel,

el último acto,

función de silencios,

la repetición no busca abandonar la silla,

horas muertas parpadean en su cabeza.

 

 

 

Hay esperanza, ayer no.

Ayer fuimos una sola,

que buscó el presente tras el reflector de una palabra,

dos horas, tres minutos, un segundo

que caiga el telón.

El mañana es presente, el  ayer, ayer, ayer es hoy.

Soy yo.

 

 


 

 

NADA

 

Nada, no hay nada

 

 

La nada se incrustó una tarde,

llana como la lumbre

buscó devorar los afiches de mi memoria.

 

Nada, no hay nada.

 

La nada bebió todo,

los recuerdos en un solo trago

las aflicciones a sorbos

y la templanza la dejó añejar

para degustarla en abreviaturas y suplicas.

 

Nada, no hay palabras.

 

 

 

La nada creo nuevos laberintos en mi cabeza,

cosió la boca de mi alma

y cerró mis ojos,

ahora busco alguien que interprete mi silencio,

anónimo,

alguien del pasado

y mañana, mañana

seré vidente de la nada.

 

Nada, nada, nada

¿Nada? ¡Si!

Al final,

Nada… nada… ¿algo?

 

 


 

 

 

PLEGARIA OBLIGADA

 

 

 

La sanguinaria rutina ha herido mis risas,

ha herido mis pies,

matado mi asombro

ha mutilado mi memoria

y con su mano sombría,

todos aquellos lugares que alguna vez concebí.

 

 

 

Convertido en fervoroso adepto del horario,

el comentario traspasa mis sentidos una y otra vez,

lenguas de sable

hacen pedazos mi humanidad,

una sola religión queda al final

el trabajo.

 

 

 

 


 

 

 

 

TRES VECES

 

Tres veces toqué

para despertar

al rompecabezas de mi oscuridad.

 

 

Tres veces toqué

tres veces morí

tres veces el desconocido volvió a mí,

con la razón impura,

con el ocaso de su alma desfigurada

lo regresé al olvido,

a la tumba inquieta del hastío,

sólo tres susurros

nunca más volvió a morir.

 

Tres veces sobre las tinieblas,

tres veces busqué

heridas tardías

que sobre la piel ardían,

desoladas todavía.

 

Bajo la luz tres parpadeos:

la hora del arrepentimiento.

Tres gritos enmudecidos

derramados sobre la alfombra,

alumbran pedazos de realidad.

 

 

Entregué las condolencias de mi piel

y sin sentido vagué,

con el rompecabezas maldito de mi fe.

 

 

CRECIENTE

 

Ahora sólo comparto las cenizas en la piel,

briznas de aliento cerrado.

 

 

Enamorada

de unos ojos al acecho,

de un anónimo deseo que desaparece

con el primer respiro del atardecer.

 

Entrego la poesía,

dejo que se escurra entre mis dedos,

en los labios, mientras besan pasión

en otros labios.

Entrego a otros ojos el fantasma,

la sombra pálida de un verso agonizante,

casi extinto

por instantes inquieto, casi ausente.

 

El tiritar de la noche

enuncia la despedida.

Estrellas y un seis sobre la puerta,

procrean un recuerdo fugaz.

 

Profecía muda

que vuela tras un último beso,

busca ceñirse a la marea oscura de tu cabello,

en el horizonte de tus ojos

otra vez, otra vez

casi…

al cerrar la puerta

 

 

 

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INCOHERENCIAS (poemario) Part 2

ALMA A.C. CARBAJAL GUZMÁN

 

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IMPRECISO

 

Levanta las cejas

y retírate de la escena.

 

¿Quién eres?

¿Qué sabes?

¿Qué vives?

¿Qué muere?

¿Un sentimiento, una idea?

¿Buscas perder?

– Yo sí, cuando respiro.

¿Dejas protocolos sobre la mesa, luego de la cena?

¿No sabes quién eres?

 

 

Preguntas, preguntas

de sogas al cuello,

cocinadas y condimentadas

para ser lo más imprecisos posibles.

 

 


 

 

 

 

COSTUMBRES

 

Pesadilla en la casa de papel.

 

La radio toca una canción

donde canta la ingenuidad humana.

Tu habitación,

llena de intentos ensangrentados,  invisibles,

restos en el piso,

de los posibles tú

a medio vestir

sin traje de látex.

 

Apagas la luz

y regresas al juego de la muñeca,

entre los dedos, arriba y abajo

buscas adivinar tu futuro en líneas dispersas,

donde el ADN, se confunde con el monte de Venus.

 

La superficie se enfría

y cuelgas la superstición del accidente previo

sobre el picaporte.

La grieta,

la proximidad,

el grito.

El autor busca estar solo, esa es la costumbre.

 

 


 

 

 

FIJACIÓN

 

 

16 minutos,

fantasía incomprendida,

la duración de la ansiedad

entre mis pies

al azar.

 

 

Una fotografía incompleta,

plasma blasfemia, personalidad, ojos a medias.

La máscara contiene normalidad,

el rostro,

la espiral.

 

 

El vuelo del cucú,

el arraigo de un recuerdo,

debajo del ombligo,

dejo el más pequeño de mis dedos.

 

 

 

 

 

 


 

 

PRAY

 

Taciturno,

observo duplicarse la figura.

Estatuas con alma artificial

se mueven   un poco más,

tras el velo de una penitencia servicial.

 

 

El ardor,

las armas,

mueven irreverencias,

repetitivas,

incontables,

sobre las paredes de la abadía

quedan petrificadas,

perdidas,

amenazadas,

destrozadas al final de la calzada,

donde los muertos ciernen el último discurso.

 

 

Una sed sobrenatural

me obliga a escribir,

una oración,

un deber contagioso,

cosecha lo peor de mi culpa

y al mismo tiempo,

se convierte en mi armadura.

 

 


 

 

 

CONFESIÓN

 

Abundantes siluetas,

espaldas cercenadas por abrazos  desiguales,

quedan atrás,

tras el cerrojo frío

de un jirón.

 

Hogueras como puertas,

habitan en la consagrada infamia

a punto de abrirse,

a punto de quebrarse.

 

En la hornacina queda un aire divino

donde la guerra se instaló,

ligera como una pluma

la deidad huyó,

dejando las llaves de la verdad

al Dios de la ficción.

 

 

 


 

 

 

 

VISCERAL

 

 

Fabula azulada,

una pieza sin usar.

 

El origen de un abrazo,

la costumbre rota

y el estruendo antiguo,

todo es parte de lo mismo

… la exhumación del alma.

 

 

La distracción,

el beso original y la permanencia venial,

la absolución,

lo insaciable

…queda sin disección.

 

 

 

 

 


 

 

 

CUANDO LA LUZ SE HA IDO

 

Cuando la luz se ha ido

no quedan quejas,

insinuaciones

ni perturbaciones de carne y hueso,

solo ojos

quedan ,

como testigos del reflejo ahogado,

lo que nunca será,

la asechanza muerta del milagro.

 

 

 

Cuando la luz se ha ido

todo está permitido,

la muda alabanza,

el plagio de la sonrisa

la expresión,

el mensaje conspicuo

del incesante repetidor.

 

 

Cuando la luz se ha ido

quizá,

quizá

la pregunta se ha ido,

lo inhóspito,

lo normal,

la necesidad de hierro.

Nos veremos

en el último encuentro.

 

 

 

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#She…

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

original

 

Ella extrañaba las charlas de café, la crítica excesiva y violenta de una buena o mala película, los abrazos espontáneos, los besos enfrascados en mil horas. Poco a poco las lágrimas fueron deslavando todo lo que al inicio fue algarabía y sorpresa. Las horas le fueron pesando en el cuerpo y ya no quiso ver a través de los reflejos del amor su nombre escrito con aliento y aire.

 

Rebusco entre todas las paginas húmedas de cada pesadilla y cuando quería restaurar el amanecer en la sonrisa de él, la mirada acusante, la molestia de una queja de tinta indeleble,  ofusco de una forma asfixiante todos los ademanes tiernos aún no nacidos, su mirada enamorada se tornó sombría, ella era toda confusión, la claridad del porqué, jamás salió a la luz se volvió al frágil ayuno de una tumba.

Ella tenía miedo dormir, porque sabía que por más que durmiera, nunca despertaría de la agonía soporífera que le escurría en las mejillas cada noche al acostarse. ¿Nada cambiaría?

 

Al final, le escribió en el chat:

  • Me duele pensar en ti cuando pienso románticamente. Ya no quiero ponerte en un lugar donde no quieres estar (mi corazón) Ya no quiero pensar en ti cuando miro un vestido de novia, o veo a una pareja de la mano por la calle poniendo besos tiernos en la frente del otro. Porque estoy cansada de dormirme todos los días con un nudo de dudas en la garganta, con un nudo de cosas que tenía que haberte contado en una de nuestras charlas de café. Nunca entendiste que el tiempo no es como el dinero, alcanza para todo, en especial cuando alguien necesita ser escuchado. Ya no quiero que estés ahí (mi alma).

 

Ella en un efecto mecánico  pulsó el botón, envió el mensaje; luego,  el viento le decoloro el llanto y no dudo de abrazar su tristeza hasta hacerla entrar en sus entrañas,  para no volver a tener esa sensación que considero absurda;  amor. Puso el pie derecho en el vacío y el izquierdo al otro lado del velo.

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Parafraseando el arte

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

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Todos nos damos cuenta de que necesario es el arte, en cada una de las etapas de nuestra vida. La pintura y el primer contacto que se plantea con esta rama del arte, en nuestros primeros años de vida son esenciales.  El crear tomando de la mano  lo tangible,  lo que se ve, siente y a veces se respira. En los años de la infancia tomamos la esencia de crear, como un juego donde podemos descomponer y componer a gusto – sin embargo, no nos damos cuenta que con los años, vamos perdiendo ese instinto de creación – destrucción, porque nos enseñan a ser lo más preciso posible, en nuestras acciones, expresiones, trabajos y no importa como sea el proceso, en tanto que carezca de errores; la persona entra en una cadena, en la que no tendrá fallos, el único fallo podría ser,  el ser creativo – es importante no dejar de lado, aquellos instintos creativos que crecieron con nosotros a lo largo de la vida. Según vamos formándonos, hay asignaturas que nos llaman la atención, ya sea porque están ligadas más formalmente a la ciencia o las artes; muchas personas ven un respiro al enfocarse a las bellas artes, donde el alma puede expresarse en completa libertad, lejos de razonamientos un tanto pesados, para que la libre creación trascienda la generación de otro creador.

 

“El hombre no puede crear sin destruir simultáneamente” esta frase  de Alvar Aalto – arquitecto y diseñador finlandes – nos ayuda a comprender, que cuando creamos y hacemos arte, una parte dormida de nuestro ser va quedándose en el proceso, algo muere para que algo tome vida de nuestra propia esencia, ya sea en la literatura, pintura, escultura o en el teatro mismo, algo de nuestro yo se descompone para darle un hálito de vida a lo creado. Conforme vamos creciendo adquirimos un cierto proceso personal al momento de crear, que puede sufrir transformaciones a lo largo de la existencia, las circunstancias,  o de lo que nos sorprenda en lo que al mundo se refiere. El arte suele capturar momentos, hechos, antagonismos en la historia del mundo, para crecer con ellos, para pasar página y poder ver que hasta lo malo que sucede, puede producir una creación de magnitudes estéticas sorprendentes. Esta virtud de crear algo bello a través de algo burdo o desastroso, es recomponerse desde lo más profundo del alma, con nuestra parte humana, una que no vemos muchas de las veces, ya que la mayor parte del tiempo solemos llevar una armadura; el arte nos libera, para no olvidar que al crear compartimos con otros la parte más humana de nosotros mismos.

 

 

 

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Lazarus

Por: Alma A. C.  Carbajal Guzmán.

 

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Los sortilegios son senderos de palabras, que pueden volver al pensamiento una pesadilla eterna, o bien transmutar la fantasía en realidad;  la mirada indemne de un amante, después del accidente del beso, es  algo parecido, más poderoso, dejando el alma en una especie de letargo, entre nudos interminables de caricias.  El pensamiento no puede sintonizar otra imagen. ¿Que quedará al final del purgatorio emocional? ¿Quién sera apresado y quién el carcelero de tan abstracto encanto?

 

 

Anne, era una mujer que rozaba los 16 años, se puede decir que rozaba porque no había mudado su piel de 15; se encontraba  semidesnuda recostada en la cama, tocándose con el dedo meñique  el clítoris,  entretanto,  recitaba levemente y despacito un nombre ininteligible, ese único susurro  despertó al demonio que residía en el umbral de su puerta.

 

– ¡Calla! Basta.  Deja de nombrarle. Acaso no sabes que transpiras azafrán y caléndula. Puedo olerte desde lo profundo de mi caverna y apestas a enamoramiento, no uno cualquiera, porque sigues hechizandote tu sola sin darte cuenta. Tus labios al nombrarlo van tejiendo cuerdas.

 

Después de la llamada de atención, el demonio observo sus pupilas, a modo de medico, mientras Anne seguía recitando el nombre una y otra vez de aquel hombre que recién había conocido hace dos semanas.

 

– Tu alma esta dormitando. ¡Perezosa! – grito –  Pudieras estar despierta de este lado de la puerta, pero en el otro estas embalsamada por un beso y lo peor envuelta en cadenas por un espíritu lunar inmundo,  por una mirada, insignificante mirada humana. Esto es el colmo de la idiotez.  Aprendiz de bruja, tantos años con ustedes, generaciones excelsas casi al principio de la sórdida guerra; eres una vergüenza, estos encantamientos deberías soltarlos  con facilidad tú al viento cual veneno.

 

La joven pronto pareció despertar de la somnífera alegoría sexual  en la que se encontraba.

 

– ¡Lazarus! ¿Quién te ha dado permiso de salir del circulo?

 

– Tú, o lo poco que quedaba en la superficie de tu mal juicio. Una especie de alarma, si necesitas asistencia. El fragmento más superficial de tu alma actúa como proyección astral.

 

Luego de esta súbita e innecesaria explicación puesto que Anne ya sabia el porque de estos menesteres, Lazarus   la abofeteo a garra ardiente.

 

– Por ¡Satanás ! ¿Que te sucede? ¿Porque me golpeas?

 

– Es un recordatorio de tu insensatez. Hasta la maldad necesita disciplina en  algunas ocasiones. Puedes explicarme como ha sucedido esta desavenencia. Soy la burla favorita en los círculos del infierno por tu causa. Tus generaciones no solo se revuelcan en la inmundicia, escupen en tu nombre,  a la última sangre de tu estirpe. Que decepción de discípula ha terminado por tocarme. Sin embargo es buena una reprimenda si es que hay sangre involucrada.

 

Anne sangraba profusamente del rostro por la bofetada, pronuncio tres palabras y su cara volvió a tener la palidez y firmeza de siempre; se levanto de la cama y tomó de la cómoda una bata para cubrirse, ya que  después de haber despertado de la ensoñación, el frió lengüeteaba  juguetón sobre sus pequeños y frágiles pezones.

 

La joven se sentó sobre la cama entrecruzando las piernas, con mirada ajena y dispuesta a escuchar su penitencia, miró a su interlocutor con ojos de oveja, suspiró y exhaló entre los labios el nombre de su enamorado.  Por los 40 cuernos de Lazarus sudaba la desesperación, ansiaba escuchar las razones por las cuales su aprendiz se había dejado hechizar tan vulgarmente.

 

– Lo conocí en un bar;  su mirada estrecho en su recorrido cada parte de mi cuerpo.Él se acerco hacia mi, entablamos una conversación simple – esas que llevan comentarios inútiles, risas, estupideces y  excesos de sarcasmo – luego nos encontramos en ese reflejo de miradas interminables, no podía dejar de mirarle, quería entrar en él.  Deje que cruzara con las manos  la frontera,  en la que mi blusa actuaba como cerco ante una piel exaltada. Busqué la desnudez  parcial de todas las partes implicadas. El reloj nos jugo una mala pasada y se abalanzo sobre nosotros,. la luna se encargo de iluminarme el camino de regreso a casa.  Él traspaso el umbral de la puerta corrediza del apartamento; con sus dos manos en forma de plegaria me tomó del rostro y aproximó sus labios a los míos. En un rezo desesperado, fuimos besando a la pasión por pasión, pero a mi me sucedió algo curioso, fui hilando esos recuerdos involuntariamente, pactando con las sensaciones para retenerlas en el alma, el mayor tiempo posible  – no quería hacerlo, sin embargo, no me resistí  – entonces sus ojos me atraparon y me rendí al  encanto, al calor y presencia de su cuerpo. Caí en una especie de adormecimiento, me recosté sobre la cama;   invadida bajo el yugo de su abrazo  el hechizo comenzó, recite su nombre tres veces cuando me desprendí de la blusa y el sujetador. Seis veces más, y  solo me quede con las bragas puestas. Nueve veces por nueve  y no pude evitar que la lujuria como una fiera, devorase e  invadiera mis sentidos. Y así empece un sortilegio interminable con su nombre palpitando entre mis dedos, mis labios y mi pecho.

 

Para mala fortuna de la chica, el haber relatado con tanto entusiasmo el acontecimiento, le puso de nuevo en un suave y enervante aturdimiento, por lo que comenzó a recitar  de nuevo el nombre imborrable de aquel hombre desconocido.

 

Lazarus la tomó en  sus brazos.  Con una de sus garras estiro su lengua y con el asta numero 36 se la corto. Anne fue liberada en un grito mudo, quedó en las lagunas quietas del silencio por un tiempo, hasta que su lengua fuera creciendo con el paso de los meses.

 

 

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Recomponiendo los excesos

Una reflexión fortuita de Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

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El exceso seguirá siendo un recordatorio constante,  de que la existencia se mide en lineas blancas de intensidad, los excesos, siempre los encuentras caminando sobre la avenida, cuando el claxon ya te genero daño permanente en los oídos, o en una noche de pasión cuando después de la voluptuosa sucesión de besos y abrazos, solo queda el exceso del desarraigo a un cuerpo extraño.

Nos imponemos la tarea de cercenar las múltiples cabezas del aglutinamiento de las emociones, la llama de la paciencia, suspendida entre la marea de una ira incontenible. El tiempo transcurre entre la cautelosa rutina,  y cuando vuelves el rostro hacia el espejo cada mañana, encuentras a un extranjero que se ha instalado como opresor de tu propia personalidad, la original, queda en el campo de batalla de todos los días.

 

¿Cual es tu adictivo exceso? amor, idolatría por otro ser humano, idolatría hacia ti mismo, Ira, belleza, soledad, cigarrillos y tazas de lagrimas, estallidos de dudas a media mañana…

 

Pero la razón por la cual escribo esto, es para ver si este yo de ojos esmeraldas puede perderse, en la infinita conflagración del Internet, en las aguas alfanuméricas para que no regrese jamas, o que el lector pueda exorcizarlo mientras lee estas lineas virtuales, confió en que mas de uno podría querer deshacerse de ese personaje e historieta, que no precisamente infiere un sentido cercano a la del super héroe;  la deslavada agonía de no saber quien eres cunado te preguntas si estas dentro del cuadro de dialogo correcto. Solo espero que tanto el lector identificado y yo podamos recobrar el semblante de nuestro yo original, sin perdernos en lo irreflejable de un contexto firmado y autorizado por nuestras rabias ulteriores.

 

 

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Carta perdida un hórrido 19 de Octubre

 

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

Para M.A. V.

 

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19 Octubre 2000

El roció de las flores profetiza que todavía hay lágrimas que permanecen después de la tormenta. Se que mi tristeza nunca acabara hasta que haya otro sortilegio que pueda liberarme de tu mirada. Yo, esta Eva incauta y confiada, fue desterrada de tu costilla, solo para darme cuenta que tu paraíso no estaba conmigo, sino en los ojos de quienes te crearon; me sentí traicionada y llore a un Dios Pagano por justicia, por una respuesta a la mentira de que venimos de a dos. Tú no eres un ser metamórfico, añadiste tanta importancia a otras personas que te volviste una roca conmigo; entonces tu voz fue palideciendo, haciéndose tan pequeña que se perdió en el horizonte, tuve momentos felices cuando eso paso, porque quizá lo nublado de mis días desaparecería, pero tú como vendaval regresaste a reclamar algo que ya no era tuyo, quede fulminada por la encandilable luminosidad de tu capricho. Las lagrimas volvieron cada tanto con los cambios de estación, pedí al firmamento que se tragara mi dolor y lo reflejara al otro lado del mundo, pero no fue así. Ahora quedo sola y acompañada – por alguien que no entiende, que jamás entenderá – solo resta esperar el diluvio o la separación aunque eso me convierta en una estatua de sal. Tanta incomprensión no puede volverse a mirar.

Cuando se detendrá este diluvio antes de correr hacia el mar? Aún no lo se.

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LA VALENTÍA PARA REVOLUCIONAR AL MUNDO

Por: Alma Angelina A. C. Carbajal Guzmán.

Hemos escuchado tantas cosas,  y a tantas personas sobre el futuro de nuestro país: que esto y el otro. Yo que no sé nada de política, no me atrevo a exponer con profundidad u opinar directamente de algunos temas, porque humildemente no tengo el conocimiento completo  sobre ese tema. Lo único que puedo decir, es que todos y cada uno de nosotros como individuos,  tenemos la valentía  de revolucionar el mundo desde nuestro interior.

Gritos, pancartas, diálogos absurdos, televisión, candidatos que solo parlan y parlan y la respuesta de la gente de un movimiento y de otro, es solo el aullido de la provocación que como espejo rebota en el adversario. No es cuestión de protestar o de ser conformista, pero si hay una opción de seguir un camino justo, por nuestros propios medios, creo que ahí está el origen del cambio, decir lo que pensamos e iniciar algo dentro de nosotros mismos, en cada conciencia. Es un cliché la frase o el lema comienza en tu propia casa; pero en realidad  ¿Quién lo hace?  A todos se nos hace más cómodo, seguir a la mayoría. Hay quienes que nada mas de ver en demasía  a los del bando contrario, se agotan, lo que provoca en  el resto  rastros de dejadez, de poca importancia sobre nuestra nación, porque en esta batalla no hay ganadores, no hay lucha, no hay cifras claras. Ni siquiera hay un campo de guerra, tal vez ni siquiera se podría llamar de esa manera, todo esto  de las contienda justa, ensalzando gestas quedo en las leyendas medievales.

Por lo menos en esos relatos o en las encrucijadas de la batalla podías verle el rostro a tu contrario, aquí, no es más que estar peleando contra tu propia sombra, contra tus miedos, contra aquellos que así sin más, tendrán que hacer la parte fea, sucia, la parte que nadie viéndose en el lugar del otro querrá hacer.

La voluntad para tumblr_mx3g4w2ZfF1s3and8o1_500erigir y regir al pueblo, no viene de designios de Dios, porque la patria que se gobierna no es divina, es terrenal y está en la naturaleza del hombre exaltar a un terreno espiritual aquello que no pertenece. En este encuentro de opiniones y dimes y diretes no hay ganadores, solo hay gente de en medio, la que no está ni a la derecha ni a la izquierda de la trinchera, la que espera que las cosas se resuelvan sin este circo de discursos ridículos detrás del estrado, compaginado con las marchas, la sangre y la provocación acumulada y en crecimiento de parte de ambas partes contrarias.

La revolución viene con responsabilidad, con lucha interna y con un poder de decisión extremo, sin que fuera poco , aquel que está en disposición de entregarse completa y enteramente a este poder (la revolución), tendrá que sacrificar, su propia sangre en todo momento y en algunas ocasiones la de quienes ama. No puedes servirle a varios Dioses, o eres fiel a tus ideales o simplemente le dejas la espada a aquéllos que pueden hacer esa labor, por desgracia , la lucha frente a frente , el valor, la gallardía , se ha perdido , el combate  ya no es justo, ni el dialogo a puño limpio.

La libre expresión se hizo para decir porque las personas estamos descontentos,  pero… ¿cómo usar esa expresividad sin generar más discrepancias?  Decir lo indecible,  para que todos conozcamos esa verdad o esa mentira, como realmente es, aunque a veces se disfracen una de otra para confundir. Con todo el corazón les reitero que aquellos que quieran tomar el poder de revolucionar el mundo, tendrán que hacerlo con la idea de verle en todo momento la cara a la muerte y a la vida, porque al final sabrán que pelearon por todos y  por cada una de sus creencias, fuera la “libertad” y venga el renacimiento. Les dejo eso a los verdaderos valientes, a lo que crean un cambio desde sus principios y crean una revolución primeramente desde el corazón.

 

 

 

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I HATE THE SUMMER

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

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Los días calurosos de infierno se antojan indigestos de invierno. Eran las cuatro de la mañana, la pesadilla sacudió el sueño, como si este fuera un terremoto premeditado sobre el cuerpo; desperté, bajé las escaleras sin zapatos, hacia un frió que recorría cual serpiente la piel descubierta de mis hombros.

Tomé la lampara y vertí su luz en el lomo de la oscuridad, esperando que la pesadilla que todavía  pernoctaba en la boca del estomago se disipara, para dar entrada a la tranquila “realidad”. Suspire, y decidí volver a la cama, no fue posible a pesar de mi adormecimiento introspectivo, fijé la vista en la ventana, sonreí, los pocos de nieve se precipitaban al suelo, parecidos a pétalos de rosas blancas, anunciaban la llegada de la gélida novia, que cubría con su velo las calles, autos y tal vez, al igual que yo también,  alguien estaba siendo cubierto por la sorpresiva y suave ventisca de cambio de estación.

Recordé sonatas de piano que mi padre tocaba para que conciliara el sueño; él era pianista, murió de cólera cuando yo solo tenia diez años, por ahora solo puedo quedarme con la partitura en memoria de una canción escuchada una y otra vez, silbada sutilmente por el viento helado. El asesino de mi padre, el autor intelectual del crimen fue el verano; con su asfixiante atmósfera, vuelve a los sentidos una masa pegajosa, el  mal carácter sube en el termómetro del animo y todos esperamos que la noche caiga de sopetón, para que amedrente el hirviente vaho de la insufrible estación.

Por esa razón desprecio lo que denota una estúpida alegría veraniega, los juegos que los niños comparten divertidos al chapotear en el agua, refrescándose las risas con helado. De alguna manera el invierno se instauro en mi, acogió el dolor, congeló mis lagrimas para que ya no sufriera. Y así en la calidez de la chimenea contradictoriamente paso el invierno en su regazo, para no sentir nada, para de alguna manera irónica poder sobrevivir a los ardores ridículos del amor; porque el ser humano es voluble y así más rápido que tarde, las cenizas llegan para poner sobre la  propia garganta un nudo, ahogándote desde dentro con la angustia de un sentimiento perdido.

Ojala y esta nevada dure un poco más, porque el llanto cálido de estos recuerdos, confunden mi meta de llegar a cristalizar estos sentimientos, que pretendo con toda alevosía hacerlos dormir en la mortaja helada de mis pensamientos.

 

 

 

 

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