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Alma Carbajal – Writer

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Poesía

DÍA 333

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Cerraste el ataúd de una aflicción desesperada,

cercenaste la alegría

y no importo manchar aún mas tu conciencia.

 

Hace un año, tras la campanada fúnebre,

todos los recuerdos a tu lado,

dejaron una herida

de tono ceniza.

 

Mi dolor no era tu dolor,

tu amor,

no era más que la agonía de un sentimiento,

siempre a expectativa

siempre muriendo.

 

Hoy hace un desdibujado día 333,

y tu voz,

tu alma,

tu alegoría sucia de la vida

junto con todo recuerdo,

van perdiendo tonalidad en mi memoria.

 

Hoy tras 333 pensamientos,

ya no te recuerdo.

 

 

DESCONEXIONES

ALMA A.C. CARBAJAL GUZMÁN

 

 

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INMORTAL

 

No muero, busco sombras, sin embargo no muero

el fantasma de un corazón palpita invisible,

una canción anónima

me habla de recuerdos y miradas.

 

Bebo emociones, más sigo con sed

me alimento de sonrisas, pero mis labios continúan famélicos,

respiro la rutina de los días,

sin saber que cada hora,

el hastío rasga sobre mi alma

esa arruga oscura y profunda

que ni el olvido alcanza a disipar.

 

Vuelvo con los ojos ahogados de otros ojos,

vuelvo a casa, con los pies llagados del camino desconocido,

vuelvo a mirarme en los actos del pasado,

inmortal

reflejo de un espíritu ciego,

que dejó el amor,

recuerdo constante de hazañas inconclusas

de guerras ascendidas, a planos desconocidos,

para los errantes del corazón.

 

 


 

 

 

AYER

 

 

Las carpas del ayer se levantaron sin rumbo,

buscaban aplausos de papel,

recordando precisas

funciones fallidas.

 

Tras el éxito del sentimiento

ningún salto se complicaba,

abrazos que fluían con gran maestría,

corazón,

sonrisas acróbatas y  ánimo de multitudes.

 

Ella quedó en la cuerda floja,

¿Había caído?

como saberlo, si cuando se levantó, ya no era más su cuerpo

su mente no era más su mente,

había mudado a una ciudad fría donde se respira desolación,

donde la bruma invisible del recuerdo, empaña los ojos una y otra vez.

 

 

En el desolado campo de su piel,

el último acto,

función de silencios,

la repetición no busca abandonar la silla,

horas muertas parpadean en su cabeza.

 

 

 

Hay esperanza, ayer no.

Ayer fuimos una sola,

que buscó el presente tras el reflector de una palabra,

dos horas, tres minutos, un segundo

que caiga el telón.

El mañana es presente, el  ayer, ayer, ayer es hoy.

Soy yo.

 

 


 

 

NADA

 

Nada, no hay nada

 

 

La nada se incrustó una tarde,

llana como la lumbre

buscó devorar los afiches de mi memoria.

 

Nada, no hay nada.

 

La nada bebió todo,

los recuerdos en un solo trago

las aflicciones a sorbos

y la templanza la dejó añejar

para degustarla en abreviaturas y suplicas.

 

Nada, no hay palabras.

 

 

 

La nada creo nuevos laberintos en mi cabeza,

cosió la boca de mi alma

y cerró mis ojos,

ahora busco alguien que interprete mi silencio,

anónimo,

alguien del pasado

y mañana, mañana

seré vidente de la nada.

 

Nada, nada, nada

¿Nada? ¡Si!

Al final,

Nada… nada… ¿algo?

 

 


 

 

 

PLEGARIA OBLIGADA

 

 

 

La sanguinaria rutina ha herido mis risas,

ha herido mis pies,

matado mi asombro

ha mutilado mi memoria

y con su mano sombría,

todos aquellos lugares que alguna vez concebí.

 

 

 

Convertido en fervoroso adepto del horario,

el comentario traspasa mis sentidos una y otra vez,

lenguas de sable

hacen pedazos mi humanidad,

una sola religión queda al final

el trabajo.

 

 

 

 


 

 

 

 

TRES VECES

 

Tres veces toqué

para despertar

al rompecabezas de mi oscuridad.

 

 

Tres veces toqué

tres veces morí

tres veces el desconocido volvió a mí,

con la razón impura,

con el ocaso de su alma desfigurada

lo regresé al olvido,

a la tumba inquieta del hastío,

sólo tres susurros

nunca más volvió a morir.

 

Tres veces sobre las tinieblas,

tres veces busqué

heridas tardías

que sobre la piel ardían,

desoladas todavía.

 

Bajo la luz tres parpadeos:

la hora del arrepentimiento.

Tres gritos enmudecidos

derramados sobre la alfombra,

alumbran pedazos de realidad.

 

 

Entregué las condolencias de mi piel

y sin sentido vagué,

con el rompecabezas maldito de mi fe.

 

 

CRECIENTE

 

Ahora sólo comparto las cenizas en la piel,

briznas de aliento cerrado.

 

 

Enamorada

de unos ojos al acecho,

de un anónimo deseo que desaparece

con el primer respiro del atardecer.

 

Entrego la poesía,

dejo que se escurra entre mis dedos,

en los labios, mientras besan pasión

en otros labios.

Entrego a otros ojos el fantasma,

la sombra pálida de un verso agonizante,

casi extinto

por instantes inquieto, casi ausente.

 

El tiritar de la noche

enuncia la despedida.

Estrellas y un seis sobre la puerta,

procrean un recuerdo fugaz.

 

Profecía muda

que vuela tras un último beso,

busca ceñirse a la marea oscura de tu cabello,

en el horizonte de tus ojos

otra vez, otra vez

casi…

al cerrar la puerta

 

 

 

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Esta obra de ALMA A. C. CARBAJAL GUZMÁN está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

INCOHERENCIAS (poemario) Part 2

ALMA A.C. CARBAJAL GUZMÁN

 

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IMPRECISO

 

Levanta las cejas

y retírate de la escena.

 

¿Quién eres?

¿Qué sabes?

¿Qué vives?

¿Qué muere?

¿Un sentimiento, una idea?

¿Buscas perder?

– Yo sí, cuando respiro.

¿Dejas protocolos sobre la mesa, luego de la cena?

¿No sabes quién eres?

 

 

Preguntas, preguntas

de sogas al cuello,

cocinadas y condimentadas

para ser lo más imprecisos posibles.

 

 


 

 

 

 

COSTUMBRES

 

Pesadilla en la casa de papel.

 

La radio toca una canción

donde canta la ingenuidad humana.

Tu habitación,

llena de intentos ensangrentados,  invisibles,

restos en el piso,

de los posibles tú

a medio vestir

sin traje de látex.

 

Apagas la luz

y regresas al juego de la muñeca,

entre los dedos, arriba y abajo

buscas adivinar tu futuro en líneas dispersas,

donde el ADN, se confunde con el monte de Venus.

 

La superficie se enfría

y cuelgas la superstición del accidente previo

sobre el picaporte.

La grieta,

la proximidad,

el grito.

El autor busca estar solo, esa es la costumbre.

 

 


 

 

 

FIJACIÓN

 

 

16 minutos,

fantasía incomprendida,

la duración de la ansiedad

entre mis pies

al azar.

 

 

Una fotografía incompleta,

plasma blasfemia, personalidad, ojos a medias.

La máscara contiene normalidad,

el rostro,

la espiral.

 

 

El vuelo del cucú,

el arraigo de un recuerdo,

debajo del ombligo,

dejo el más pequeño de mis dedos.

 

 

 

 

 

 


 

 

PRAY

 

Taciturno,

observo duplicarse la figura.

Estatuas con alma artificial

se mueven   un poco más,

tras el velo de una penitencia servicial.

 

 

El ardor,

las armas,

mueven irreverencias,

repetitivas,

incontables,

sobre las paredes de la abadía

quedan petrificadas,

perdidas,

amenazadas,

destrozadas al final de la calzada,

donde los muertos ciernen el último discurso.

 

 

Una sed sobrenatural

me obliga a escribir,

una oración,

un deber contagioso,

cosecha lo peor de mi culpa

y al mismo tiempo,

se convierte en mi armadura.

 

 


 

 

 

CONFESIÓN

 

Abundantes siluetas,

espaldas cercenadas por abrazos  desiguales,

quedan atrás,

tras el cerrojo frío

de un jirón.

 

Hogueras como puertas,

habitan en la consagrada infamia

a punto de abrirse,

a punto de quebrarse.

 

En la hornacina queda un aire divino

donde la guerra se instaló,

ligera como una pluma

la deidad huyó,

dejando las llaves de la verdad

al Dios de la ficción.

 

 

 


 

 

 

 

VISCERAL

 

 

Fabula azulada,

una pieza sin usar.

 

El origen de un abrazo,

la costumbre rota

y el estruendo antiguo,

todo es parte de lo mismo

… la exhumación del alma.

 

 

La distracción,

el beso original y la permanencia venial,

la absolución,

lo insaciable

…queda sin disección.

 

 

 

 

 


 

 

 

CUANDO LA LUZ SE HA IDO

 

Cuando la luz se ha ido

no quedan quejas,

insinuaciones

ni perturbaciones de carne y hueso,

solo ojos

quedan ,

como testigos del reflejo ahogado,

lo que nunca será,

la asechanza muerta del milagro.

 

 

 

Cuando la luz se ha ido

todo está permitido,

la muda alabanza,

el plagio de la sonrisa

la expresión,

el mensaje conspicuo

del incesante repetidor.

 

 

Cuando la luz se ha ido

quizá,

quizá

la pregunta se ha ido,

lo inhóspito,

lo normal,

la necesidad de hierro.

Nos veremos

en el último encuentro.

 

 

 

Licencia Creative Commons
INCOHERENCIAS por ALMA A. C. CARBAJAL GUZMÁN se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

INCOHERENCIAS (poemario)

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

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RAW

 

Aleteos vibran en mi lengua.

Objeciones,

como relámpagos

escapan de mi alma.

 

Objetos, personas, tiempo, son sombras

que desfilan

ante la fogata de las emociones.

Es la hora un par de manos

que aplauden a la brevedad de un juramento.

 

El aullido

la revelación,

la extravagancia,

son fragmentos de uno mismo,

dispersos por el suelo

que nunca más serán descifrados

nunca alcanzarán el cielo.

 

Anoche amanecí,

con los ojos de la luna

en la yema de los dedos,

ya no pude escribir.

 

 


 

 

 

 

INCONCIENTE

 

Rojizos resplandores

despertaron la curiosidad dormida en mis ojos.

 

 

Cortejo continuo,

Cadáveres absurdos

respiran pesadillas,

beben a segundos,

inconciencia pura.

 

El incendio desapareció,

Igual que la respuesta abandono mis pupilas:

Una ficción profanada,

metamorfosis anónima.

La mentira  blandió  mi nuca,

insolencia derramada.

Y me aferré a la indigesta catarsis.

 

 


 

 

 

Y AUN ASÍ…

 

Deseo noctámbulo,

descorchado apenas por mis aflicciones.

 

 

Trozos de tu lengua,

tu ánimo, tu sonrisa,

cosidos para siempre

de izquierda a derecha.

 

 

Mi ansia,

mi deseo,

el no deseo,

pervierte a añorar

una vez más tus ojos,

escarchados de pena

calcinados de tanto llorar.

 

Y aun así,

deseo.

 

 

 


 

 

 

EN COMA

 

El cielo reza

la misma pena,

la lluvia provoca,

a cuentas gotas,

el recuerdo, la pena, la melancolía,

la salvación perfidia.

 

 

Justicia lejana,

el sentimiento frio es un arma,

un objeto común.

En algún sitio,

permanece vivo

… todavía.

 

 

Emociones ahogadas se llenan de ti,

de injusticias

de tu caos,

de otro caos,

en otro sendero

te verás contemplado,

por el mismo

tu mismo.

 

 


 

 

 

DESPRENDIDOS

 

 

Tu brazo,

mi pierna derecha,

tu mano izquierda,

mi espalda,

tu ojo derecho.

 

Entre extremidades,

pasamos a una danza

secreta,

la duración

nadie la recuerda.

 

 

Rumor de alientos,

la tempestad de dos bocas

y en el desacierto de las horas

dejas un tú, y un yo,

dos imagínantes

tras la mirada del ocaso.

 

 


 

 

 

 TRUE BLUE

 

 

Páginas, página

fuego, fuego

valor

imperativo,

juego.

 

 

 

Hoy, solo soy el de antes,

aquel que devora el futuro

sin pagar las cuentas del presente.

Fantasía plena,

sobre algún arrugado recuerdo

de uno o de otro.

 

 

Cenizas, cenizas

viento, viento

líneas, curvas

mi vida

un relato inquieto

… e inmediato.

 

 

 

 

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CERRADURA

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

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Cerradura,

ojo turbio
parte pequeña de la verdad,
que limita con el miedo,
la aserción de un secreto.

 

Las dos caras de la moneda
quedan a merced de la imaginación.

 

Nunca supe a donde mirar.
Observé el mar de otros,
y solo vi tempestades.

Miré el corazón del cielo,
y me di cuenta que estaba ciego.
Busqué la sonrisa de la luna,
y vi sus labios planos, de naturaleza melancólica.

Miré de cerca el rostro de la oscuridad,
y solo vi un par de ojos cerrados.
Observé la luz detenidamente,
solo vi la nada en su forma más perfecta.

Miré y miré,
por largo tiempo,
hasta que las miradas de todas las demás cosas
se las tragó el firmamento.

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Remember Rain

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

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El rugido de la próxima tormenta trajo al carrusel de mis recuerdos,  un beso en rojo, luego, con crueldad,  se extinguió en verdes segundos. La nube comienza a sollozar lento; no arrecia demasiado en su angustia, quieta, espera que mi corazón vaya alimentando el recuerdo conforme avanza un tropel plomizo, en tanto,  éste deja una estela húmeda de palpitaciones sobre mi pecho.

 

Llegamos a lo alto de la nube, de una cumbre, de una mirada. Tan cerca y con el cielo lanzando suspiros húmedos, los labios censuraron el tiempo, cerrando la lejanía de ambos cuerpos. El frió fue derrotado por la llama de un abrazo y del aliento,  que violentamente predecía que el pudor caería de rodillas, entre las tiernas comisuras, bajo la tortura de una lengua.

 

Esa tarde vistió de luto,  y con queja incierta de vientos rebeldes; abrió para dos amantes un sol de papel, desplegado en una sonrisa, en el acercamiento de una piel paralela,  a un amor de siglos perdido.

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