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Alma Carbajal – Writer

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Literatura Hispana

POSDATA A MI CUERPO

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Esta misiva no es con ánimo de lucro, es para devolverme algunos minutos, para cerrar –  y otras veces abrir –  la puerta. Con intención inconsciente y consiente te dejé hace tantos kilos – hace tantos años –  por debajo de la media. No te quiero, no te deseo, aún no logro abrazarte completamente, pero no puedo hacer otra cosa, que seguir alimentándote. Todos los días despierto para palparte tras el hastío de cada amanecer; voy recorriendo la sabana pálida de mi piel, para saber si no te has salido de lugar, si no hay nuevas cordilleras que muevan a mi espíritu a no desayunar esa mañana.

Sigo mirándote en el espejo, te reconozco –  a veces te acepto, a veces solo quiero desviar la mirada – pero ya no te miro, no por mucho tiempo; todavía sigue latiendo la agonía entre mis costillas; quiero quererte, quiero ajustarme y ajustarte a la medida de mi realidad; sigo sin poder comprender que tanto daño te hago negándote los placeres del gusto (somos dos almas divididas en medio de una batalla, haces todo lo que sea por sobrevivir –  y lo razono –  y yo hago lo que sea por quedarme en la línea divisoria y no estar de nuevo en el bando enemigo, por muy tentador que sea inmortalizarme de una forma que pocos llegarán a entender).

En el largo camino a la aceptación, dejé piezas que los años se encargarán de darle otro poder: la reflexión. A ti, mi cuerpo, con brazos de ramaje extraño, piernas de dimensiones inaceptables, y blancura espesa y liquida, te quiero a la mitad, te extraño a la mitad y te acepto a la mitad; demasiado pronto diría yo para darle un vuelco positivo a mis percepciones.

¿Quién puede vivir con la luz cegadora de una sonrisa las 24 horas o en la penumbra de las asechanzas invisibles por tanto tiempo?

Posdata: Mi cuerpo no ha muerto, ha muerto el sentimiento que lo tenía hambriento, sin embargo su fantasma aún continua paseándose entre mis huesos.

 

 

 

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DÍA 333

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Cerraste el ataúd de una aflicción desesperada,

cercenaste la alegría

y no importo manchar aún mas tu conciencia.

Hace un año, tras la campanada fúnebre,

todos los recuerdos a tu lado,

dejaron una herida

de tono ceniza.

Mi dolor no era tu dolor,

tu amor,

no era más que la agonía de un sentimiento,

siempre a expectativa

siempre muriendo.

Hoy hace un desdibujado día 333,

y tu voz,

tu alma,

tu alegoría sucia de la vida

junto con todo recuerdo,

van perdiendo tonalidad en mi memoria.

Hoy tras 333 pensamientos,

ya no te recuerdo.

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DESCONEXIONES

ALMA A.C. CARBAJAL GUZMÁN

 

 

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INMORTAL

 

No muero, busco sombras, sin embargo no muero

el fantasma de un corazón palpita invisible,

una canción anónima

me habla de recuerdos y miradas.

 

Bebo emociones, más sigo con sed

me alimento de sonrisas, pero mis labios continúan famélicos,

respiro la rutina de los días,

sin saber que cada hora,

el hastío rasga sobre mi alma

esa arruga oscura y profunda

que ni el olvido alcanza a disipar.

 

Vuelvo con los ojos ahogados de otros ojos,

vuelvo a casa, con los pies llagados del camino desconocido,

vuelvo a mirarme en los actos del pasado,

inmortal

reflejo de un espíritu ciego,

que dejó el amor,

recuerdo constante de hazañas inconclusas

de guerras ascendidas, a planos desconocidos,

para los errantes del corazón.

 

 


 

 

 

AYER

 

 

Las carpas del ayer se levantaron sin rumbo,

buscaban aplausos de papel,

recordando precisas

funciones fallidas.

 

Tras el éxito del sentimiento

ningún salto se complicaba,

abrazos que fluían con gran maestría,

corazón,

sonrisas acróbatas y  ánimo de multitudes.

 

Ella quedó en la cuerda floja,

¿Había caído?

como saberlo, si cuando se levantó, ya no era más su cuerpo

su mente no era más su mente,

había mudado a una ciudad fría donde se respira desolación,

donde la bruma invisible del recuerdo, empaña los ojos una y otra vez.

 

 

En el desolado campo de su piel,

el último acto,

función de silencios,

la repetición no busca abandonar la silla,

horas muertas parpadean en su cabeza.

 

 

 

Hay esperanza, ayer no.

Ayer fuimos una sola,

que buscó el presente tras el reflector de una palabra,

dos horas, tres minutos, un segundo

que caiga el telón.

El mañana es presente, el  ayer, ayer, ayer es hoy.

Soy yo.

 

 


 

 

NADA

 

Nada, no hay nada

 

 

La nada se incrustó una tarde,

llana como la lumbre

buscó devorar los afiches de mi memoria.

 

Nada, no hay nada.

 

La nada bebió todo,

los recuerdos en un solo trago

las aflicciones a sorbos

y la templanza la dejó añejar

para degustarla en abreviaturas y suplicas.

 

Nada, no hay palabras.

 

 

 

La nada creo nuevos laberintos en mi cabeza,

cosió la boca de mi alma

y cerró mis ojos,

ahora busco alguien que interprete mi silencio,

anónimo,

alguien del pasado

y mañana, mañana

seré vidente de la nada.

 

Nada, nada, nada

¿Nada? ¡Si!

Al final,

Nada… nada… ¿algo?

 

 


 

 

 

PLEGARIA OBLIGADA

 

 

 

La sanguinaria rutina ha herido mis risas,

ha herido mis pies,

matado mi asombro

ha mutilado mi memoria

y con su mano sombría,

todos aquellos lugares que alguna vez concebí.

 

 

 

Convertido en fervoroso adepto del horario,

el comentario traspasa mis sentidos una y otra vez,

lenguas de sable

hacen pedazos mi humanidad,

una sola religión queda al final

el trabajo.

 

 

 

 


 

 

 

 

TRES VECES

 

Tres veces toqué

para despertar

al rompecabezas de mi oscuridad.

 

 

Tres veces toqué

tres veces morí

tres veces el desconocido volvió a mí,

con la razón impura,

con el ocaso de su alma desfigurada

lo regresé al olvido,

a la tumba inquieta del hastío,

sólo tres susurros

nunca más volvió a morir.

 

Tres veces sobre las tinieblas,

tres veces busqué

heridas tardías

que sobre la piel ardían,

desoladas todavía.

 

Bajo la luz tres parpadeos:

la hora del arrepentimiento.

Tres gritos enmudecidos

derramados sobre la alfombra,

alumbran pedazos de realidad.

 

 

Entregué las condolencias de mi piel

y sin sentido vagué,

con el rompecabezas maldito de mi fe.

 

 

CRECIENTE

 

Ahora sólo comparto las cenizas en la piel,

briznas de aliento cerrado.

 

 

Enamorada

de unos ojos al acecho,

de un anónimo deseo que desaparece

con el primer respiro del atardecer.

 

Entrego la poesía,

dejo que se escurra entre mis dedos,

en los labios, mientras besan pasión

en otros labios.

Entrego a otros ojos el fantasma,

la sombra pálida de un verso agonizante,

casi extinto

por instantes inquieto, casi ausente.

 

El tiritar de la noche

enuncia la despedida.

Estrellas y un seis sobre la puerta,

procrean un recuerdo fugaz.

 

Profecía muda

que vuela tras un último beso,

busca ceñirse a la marea oscura de tu cabello,

en el horizonte de tus ojos

otra vez, otra vez

casi…

al cerrar la puerta

 

 

 

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INCOHERENCIAS (poemario) Part 2

ALMA A.C. CARBAJAL GUZMÁN

 

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IMPRECISO

 

Levanta las cejas

y retírate de la escena.

 

¿Quién eres?

¿Qué sabes?

¿Qué vives?

¿Qué muere?

¿Un sentimiento, una idea?

¿Buscas perder?

– Yo sí, cuando respiro.

¿Dejas protocolos sobre la mesa, luego de la cena?

¿No sabes quién eres?

 

 

Preguntas, preguntas

de sogas al cuello,

cocinadas y condimentadas

para ser lo más imprecisos posibles.

 

 


 

 

 

 

COSTUMBRES

 

Pesadilla en la casa de papel.

 

La radio toca una canción

donde canta la ingenuidad humana.

Tu habitación,

llena de intentos ensangrentados,  invisibles,

restos en el piso,

de los posibles tú

a medio vestir

sin traje de látex.

 

Apagas la luz

y regresas al juego de la muñeca,

entre los dedos, arriba y abajo

buscas adivinar tu futuro en líneas dispersas,

donde el ADN, se confunde con el monte de Venus.

 

La superficie se enfría

y cuelgas la superstición del accidente previo

sobre el picaporte.

La grieta,

la proximidad,

el grito.

El autor busca estar solo, esa es la costumbre.

 

 


 

 

 

FIJACIÓN

 

 

16 minutos,

fantasía incomprendida,

la duración de la ansiedad

entre mis pies

al azar.

 

 

Una fotografía incompleta,

plasma blasfemia, personalidad, ojos a medias.

La máscara contiene normalidad,

el rostro,

la espiral.

 

 

El vuelo del cucú,

el arraigo de un recuerdo,

debajo del ombligo,

dejo el más pequeño de mis dedos.

 

 

 

 

 

 


 

 

PRAY

 

Taciturno,

observo duplicarse la figura.

Estatuas con alma artificial

se mueven   un poco más,

tras el velo de una penitencia servicial.

 

 

El ardor,

las armas,

mueven irreverencias,

repetitivas,

incontables,

sobre las paredes de la abadía

quedan petrificadas,

perdidas,

amenazadas,

destrozadas al final de la calzada,

donde los muertos ciernen el último discurso.

 

 

Una sed sobrenatural

me obliga a escribir,

una oración,

un deber contagioso,

cosecha lo peor de mi culpa

y al mismo tiempo,

se convierte en mi armadura.

 

 


 

 

 

CONFESIÓN

 

Abundantes siluetas,

espaldas cercenadas por abrazos  desiguales,

quedan atrás,

tras el cerrojo frío

de un jirón.

 

Hogueras como puertas,

habitan en la consagrada infamia

a punto de abrirse,

a punto de quebrarse.

 

En la hornacina queda un aire divino

donde la guerra se instaló,

ligera como una pluma

la deidad huyó,

dejando las llaves de la verdad

al Dios de la ficción.

 

 

 


 

 

 

 

VISCERAL

 

 

Fabula azulada,

una pieza sin usar.

 

El origen de un abrazo,

la costumbre rota

y el estruendo antiguo,

todo es parte de lo mismo

… la exhumación del alma.

 

 

La distracción,

el beso original y la permanencia venial,

la absolución,

lo insaciable

…queda sin disección.

 

 

 

 

 


 

 

 

CUANDO LA LUZ SE HA IDO

 

Cuando la luz se ha ido

no quedan quejas,

insinuaciones

ni perturbaciones de carne y hueso,

solo ojos

quedan ,

como testigos del reflejo ahogado,

lo que nunca será,

la asechanza muerta del milagro.

 

 

 

Cuando la luz se ha ido

todo está permitido,

la muda alabanza,

el plagio de la sonrisa

la expresión,

el mensaje conspicuo

del incesante repetidor.

 

 

Cuando la luz se ha ido

quizá,

quizá

la pregunta se ha ido,

lo inhóspito,

lo normal,

la necesidad de hierro.

Nos veremos

en el último encuentro.

 

 

 

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INCOHERENCIAS (poemario)

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

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RAW

 

Aleteos vibran en mi lengua.

Objeciones,

como relámpagos

escapan de mi alma.

 

Objetos, personas, tiempo, son sombras

que desfilan

ante la fogata de las emociones.

Es la hora un par de manos

que aplauden a la brevedad de un juramento.

 

El aullido

la revelación,

la extravagancia,

son fragmentos de uno mismo,

dispersos por el suelo

que nunca más serán descifrados

nunca alcanzarán el cielo.

 

Anoche amanecí,

con los ojos de la luna

en la yema de los dedos,

ya no pude escribir.

 

 


 

 

 

 

INCONCIENTE

 

Rojizos resplandores

despertaron la curiosidad dormida en mis ojos.

 

 

Cortejo continuo,

Cadáveres absurdos

respiran pesadillas,

beben a segundos,

inconciencia pura.

 

El incendio desapareció,

Igual que la respuesta abandono mis pupilas:

Una ficción profanada,

metamorfosis anónima.

La mentira  blandió  mi nuca,

insolencia derramada.

Y me aferré a la indigesta catarsis.

 

 


 

 

 

Y AUN ASÍ…

 

Deseo noctámbulo,

descorchado apenas por mis aflicciones.

 

 

Trozos de tu lengua,

tu ánimo, tu sonrisa,

cosidos para siempre

de izquierda a derecha.

 

 

Mi ansia,

mi deseo,

el no deseo,

pervierte a añorar

una vez más tus ojos,

escarchados de pena

calcinados de tanto llorar.

 

Y aun así,

deseo.

 

 

 


 

 

 

EN COMA

 

El cielo reza

la misma pena,

la lluvia provoca,

a cuentas gotas,

el recuerdo, la pena, la melancolía,

la salvación perfidia.

 

 

Justicia lejana,

el sentimiento frio es un arma,

un objeto común.

En algún sitio,

permanece vivo

… todavía.

 

 

Emociones ahogadas se llenan de ti,

de injusticias

de tu caos,

de otro caos,

en otro sendero

te verás contemplado,

por el mismo

tu mismo.

 

 


 

 

 

DESPRENDIDOS

 

 

Tu brazo,

mi pierna derecha,

tu mano izquierda,

mi espalda,

tu ojo derecho.

 

Entre extremidades,

pasamos a una danza

secreta,

la duración

nadie la recuerda.

 

 

Rumor de alientos,

la tempestad de dos bocas

y en el desacierto de las horas

dejas un tú, y un yo,

dos imagínantes

tras la mirada del ocaso.

 

 


 

 

 

 TRUE BLUE

 

 

Páginas, página

fuego, fuego

valor

imperativo,

juego.

 

 

 

Hoy, solo soy el de antes,

aquel que devora el futuro

sin pagar las cuentas del presente.

Fantasía plena,

sobre algún arrugado recuerdo

de uno o de otro.

 

 

Cenizas, cenizas

viento, viento

líneas, curvas

mi vida

un relato inquieto

… e inmediato.

 

 

 

 

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Extraño and beautiful insomne

 

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

Página de un Diario encontrado en las inmediaciones de Seaside, Waterford – Connecticut. 

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01- 1996

 

Ayer tuve una de las peores – si no es que fue la más enorme de todas – crisis de mi vida. La luna no quiso cobijarme con la manta plateada del descanso, prefirió acuchillarme los nervios de la cabeza; los sonidos se hicieron metálicos, cercanos, fieros y rutilantes, los silencios por primera vez me hablaron de una queja desconocida, franca, pero al fin y al cabo era un martirio, quizá por eso los silencios van cosidos de la boca, son el infierno para quienes los escuchan por primera vez.

 

La presión de mi cabeza aumentaba en cuanto tocaba la almohada, su afelpamiento no daba confortabilidad, era un instrumento de tortura que machacaba mis sienes, con esas agujas invisibles; la cama era mi dama de hierro, las cobijas eran las cadenas que sujetaban todos los sentidos y sensaciones de mi cuerpo.

 

Estuve atrapada,  quizá cerca de cinco horas. En algún momento en que la madrugada bostezo de aburrimiento, dejo mi cuerpo en un parábola extraña de sueño, pues mi mente seguía despierta y perceptible; ahí quede hecha un guiñapo tras los primeros rasguños de sol sobre la cortina.

 

El insomnio se carcajeo de mi sobre el espejo y ese pequeño embrujo de risa, junto con la luz me transformaron en un zombie, que no quiere sesos – porque realmente lo que no quiero es seguir pensando – que desea dormir, ya sea en brazos de Morfeo o en brazos de la muerte. Sueño similar, el sitio de descanso, uno es para volver y el otro para iniciar un camino a ese lugar que nadie puede nombrar;  una vez que ingresas tu ultimo aliento, es el pase de entrada, para nunca salir.

 

 

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#She…

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

original

 

Ella extrañaba las charlas de café, la crítica excesiva y violenta de una buena o mala película, los abrazos espontáneos, los besos enfrascados en mil horas. Poco a poco las lágrimas fueron deslavando todo lo que al inicio fue algarabía y sorpresa. Las horas le fueron pesando en el cuerpo y ya no quiso ver a través de los reflejos del amor su nombre escrito con aliento y aire.

 

Rebusco entre todas las paginas húmedas de cada pesadilla y cuando quería restaurar el amanecer en la sonrisa de él, la mirada acusante, la molestia de una queja de tinta indeleble,  ofusco de una forma asfixiante todos los ademanes tiernos aún no nacidos, su mirada enamorada se tornó sombría, ella era toda confusión, la claridad del porqué, jamás salió a la luz se volvió al frágil ayuno de una tumba.

Ella tenía miedo dormir, porque sabía que por más que durmiera, nunca despertaría de la agonía soporífera que le escurría en las mejillas cada noche al acostarse. ¿Nada cambiaría?

 

Al final, le escribió en el chat:

  • Me duele pensar en ti cuando pienso románticamente. Ya no quiero ponerte en un lugar donde no quieres estar (mi corazón) Ya no quiero pensar en ti cuando miro un vestido de novia, o veo a una pareja de la mano por la calle poniendo besos tiernos en la frente del otro. Porque estoy cansada de dormirme todos los días con un nudo de dudas en la garganta, con un nudo de cosas que tenía que haberte contado en una de nuestras charlas de café. Nunca entendiste que el tiempo no es como el dinero, alcanza para todo, en especial cuando alguien necesita ser escuchado. Ya no quiero que estés ahí (mi alma).

 

Ella en un efecto mecánico  pulsó el botón, envió el mensaje; luego,  el viento le decoloro el llanto y no dudo de abrazar su tristeza hasta hacerla entrar en sus entrañas,  para no volver a tener esa sensación que considero absurda;  amor. Puso el pie derecho en el vacío y el izquierdo al otro lado del velo.

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Profecía

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

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Las dos de la mañana, ni un alma despierta, solo la mía pateando la puerta de mis angustias. Ya no podía seguir poniéndome high para que no fuera a caer en la vergüenza de dejarla entrar a llorar sobre mis pupilas. Solo una pastilla más solo un trago de agua mineral, para aplacar el retumbar de las vías cuando pase el tren de la insolencia, del insolente químico que hará elevarme a algún extraño e involuntarioso sitio, frio y magnéticamente siniestro.

 

Sonaba en mi celular una y otra vez Cloud #9 de Lennon, el aire del verano lamió de golpe mi piel, esa sensación obnubilación hizo que me dirigiera a la azotea; las pastillas habían hecho su efecto, buscaba en el cielo alguna frontera azul, no había nada, solo un oleaje rojo que me devolvía una mirada encendida, fúrica, sabía que era soul, jugando con mi mente, pudo abrir la puerta y dejo que mi aflicción se subiera a mi cabeza, estilizo todos mis pasajes oscuros, lo que al final provoco que saltará. ¿Salté? ¿Salté? ¿Salté? ¿Salté? ¿Salté? ¿Dónde, dónde dónde?

 

Desperté recostado sobre la cama, abrí las ventanas y el día estaba nublado;  recostado en una cobija ceniza, con los blancos ojos cerrados;  parecía no querer llover. De pronto vi algo que cayó al vacío, era yo, ¿cómo era posible? No quise mirar, puse mi valor en perspectiva,  al final miré, no había un cuerpo, nada.  Sin embargo una pequeña herida carmín salió de mi frente, luego la sangre, luego el cuello se quebró en los pálidos dientes de la muerte, así el desenlace advino por un corazón destrozado contra el asfalto; caí de súbito al suelo, fulminado por la eternidad, que me hacía repetir como una fastidiosa agonía mi profecía, el suicidio de mi alma, ella quiso dejar este mundo. ¿Yo? Aún no lo decido.

 

 

 

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SILENZIO

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 


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Que caiga el

silencio

desenchufado

en voces heridas, pronunciadas en secreto.


Que caiga el silencio creador

de sueños benditos

e infiernos de algodón.


Que caiga el silencio

en lenguas insensatas,

palabras sobrantes de idioma

charlas plásticas, abrumadoras,

que el silencio las ahogue todas

con rebelde mutismo.


Que caiga el silencio

sobre tu lengua

en mis oídos

envolviendo entendimiento.


Que caiga el silencio

sereno

por predilección

el amor verdadero se desahoga en el silencio de los labios.


                                                                                             Que caiga el silencio… en un beso.

 

 

 

 

 

 

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