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Alma Carbajal – Writer

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agosto 2015

I HATE THE SUMMER

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

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Los días calurosos de infierno se antojan indigestos de invierno. Eran las cuatro de la mañana, la pesadilla sacudió el sueño como si este fuera un terremoto premeditado sobre el cuerpo; desperté, bajé las escaleras sin zapatos, hacia un frió que recorría cual serpiente la piel descubierta de mis hombros.

Tomé la lampara y vertí su luz en el lomo de la oscuridad, esperando que la pesadilla que todavía  pernoctaba en la boca del estomago se disipara, para dar entrada a la tranquila “realidad”. Suspire, y decidí volver a la cama – no fue posible a pesar de mi adormecimiento introspectivo – fijé la vista en la ventana, sonreí, los pocos de nieve se precipitaban en el suelo parecidos a pétalos de rosas blancas, anunciaban la llegada de la gélida novia, que cubría con su velo las calles, autos y tal vez, al igual que yo también,  alguien estaba siendo cubierto por la sorpresiva y suave ventisca de cambio de estación.

Recordé sonatas de piano que mi padre tocaba para que conciliara el sueño; él era pianista, murió de cólera cuando yo solo tenia diez años, por ahora solo queda en mi memoria una partitura peculiar  de una canción escuchada una y otra vez, silbada sutilmente por el viento helado. El asesino de mi padre, el autor intelectual del crimen fue el verano, con su asfixiante atmósfera, vuelve a los sentidos una masa pegajosa, el  mal carácter sube en el termómetro del ánimo y todos esperamos que la noche caiga de sopetón, para que amedrente el hirviente vaho de la insufrible estación.

Por esa razón desprecio lo que denota una estúpida alegría veraniega, los juegos que los niños comparten divertidos al chapotear en el agua, refrescándose las risas con helado. De alguna manera el invierno se instauro en mi, acogió el dolor, congeló mis lagrimas para que ya no sufriera. Y así en la calidez de la chimenea, contradictoriamente paso el invierno en su regazo, para no sentir nada, para que de alguna manera irónica pueda sobrevivir a los ardores ridículos del amor; porque el ser humano es voluble y así más rápido que tarde, las cenizas llegan para poner sobre la  propia garganta un nudo, ahogándote desde dentro con la angustia del sentimiento perdido.

Ojalá y esta nevada dure un poco más, porque el llanto cálido de estos recuerdos, confunden mi meta de llegar a cristalizar estos sentimientos, que pretendo con toda alevosía hacerlos dormir en la mortaja helada del pensamiento.

 

 

 

 

Licencia Creative Commons
Esta obra de ALMA A. C. CARBAJAL GUZMÁN está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

CONVERSACIONES ESCRITAS EN EXPRESIONES

 

 

 

Por: Alma A. C. Carbajal Guzmán

 

 

 

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Conversaciones las hay de todo tipo, desde las más simples para pasar el rato, hasta las que te llevan a complejidades nunca antes debatidas. La segunda opción en cuanto a una larga charla de aproximadamente dos horas, es más contundente para algunas personas, que hablar del porque Lady Gaga tiene un nuevo atuendo o que chistoso tropezón dio en su último concierto.

Cuando se tienen una de esas charlas inteligentes y ves lo bien que has conversado con tu interlocutor te dices – ¡Wow! no tenía idea de que hay tantas cosas en el mundo y yo preocupándome sobre el maldito debate con mis amigas sobre si el color rosa de tus zapatos combinan con la falda de moda que me compre, o si hay 36 clases de negro y… ¿este será el número 26?, o si me cambie la ultima pestaña del pliegue del ojo porque al ir con Manuelito no me gustaba – que puedes decirle a estas personas, que cuando les toca una conversación profunda con otro individuo, hablando de otros temas diversos, se quedan sorprendidas o simplemente  asienten a todo y siguen diciendo en su cabecita en silencio: Te mirare a los ojos y te diré que si.

Realmente es interesante platicar sobre temas en general o hechos que ocurren en el mundo para dar una opinión empática, simplemente para establecer una plática amena. En particular, soy más escucha que oradora; es fascinante prestar oídos a tantas opiniones y desenredarlas en la mente, parafrasear con las palabras dichas y momentáneamente contraponer un punto –  estoy de acuerdo o en desacuerdo – aunque no se diga mas que lo necesario, es un ejercicio estimulante para el cerebro y para analizar la conversación en turno, jamás evadiendo el tema, solo reservando muchas opiniones para dar una conclusión final, enriquecimiento personal.

En las conversaciones también cabe señalar que el tipo de personas, gustos, trabajo y demás aptitudes que componen su personalidad, tiene mucho que ver con que una conversación vaya más allá o se desmorone por completo. Como al principio relacioné a una persona que tiene gusto por la moda: una chica material por ejemplo; la ponemos al punto de encuentro, con un hombre en una charla de tipo más cerebral y compleja, puede ser un ¡kabooom! Está la cuestión de querer tener sexo y escuchar sin escuchar (o es que el chico nerd tiene dinero y esta mujer no tiene otra cosa mejor que hacer que divertirse con él) o  es la simple curiosidad de descubrir que hay mas allá de los anteojos: un mundo. El encuentro de estos dos personajes es fabuloso, la revelación por parte de ella – “Vaya si tengo algo más que decir” – Y en el caso de él – “No todo lo que veo es faceta de chica hippie retro punk”-.

Cierto tipo de personas con las cuales tenemos pláticas interesantes, son gente con la que tenemos algo en común, sea lo que sea. Pero también para abarcar más nuestro léxico y hacernos unos conversadores ávidos, podemos ponernos al día informándonos de varios temas, ya sea de actualidad o de trascendencia en la historia de la humanidad, porque en lo personal, hablar del pasado es lo que más gusta al ser humano y la historia tiene muchos puntos explorables para tener una conversación interesante, asimismo leer en voz alta es un método infalible para tener una tesitura impecable al hablar.

Hay tantos puntos para desarrollar un dialogo cordial: la edad, vivencias y otras muchas cuestiones. Todo ser humano trae una conversación interior consigo mismo, recomponiendo ideas y resulta sencillo cambiar un punto de vista, cuando tenemos estas charlas en silencio o con tan solo pensarlas una y otra vez, repitiéndonos tantas opciones, para quedarnos con la que menos esperábamos elegir, pero en esencia la más acertada.

Hablar, hablar y hablar… palabras más, palabras menos, todos tenemos una conversación que espera emerger para chocar con otra, y descubrir que la gente tiene mucho que decir, aunque a veces apague el micrófono un instante, porque el silencio también es una forma de charla más detallada.

Para más literatura, comentarios y sugerencias pueden entrar a cualquiera de los dos siguientes blogs: http://almacarbajal.blogspot.com/

 

 

 

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